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abr 24
2012
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¿Ya eres imprescindible? Felicidades: estás muerto.
Vale, el mercado laboral está complicado. De hecho, tenemos poca memoria para esas cosas, pero es completamente cíclico. Pasamos en pocos años de épocas de bonanza e inflación de sueldos por escasez de talento, a otras en las que perder el trabajo a determinadas edades, perfiles, sectores o geografías, significa entrar en una situación muy poco halagüeña a corto, medio y, muchas veces, largo plazo.
Un porcentaje alto de la fuerza laboral es muy conservador ("tiene una alta aversión al riesgo", que decimos los economistas). Eso hace que en muchas ocasiones los trabajadores se afanen en asegurar su puesto de trabajo, especialmente si han tenido malas experiencias en el pasado. Es lógico. "Que no se me note mucho", "no voy a identificar un problema para que no parezca que soy parte del mismo y no enfrentare a nadie", o "no le enseño a nadie cómo es mi trabajo para hacerme imprescindible"...
Todas estrategias erróneas.
En mis tiempos de IBM se dieron muchas situaciones curiosas propiciadas casi todas por dos factores: obligado por la anterior crisis (que parece que ésta ha sido la única), IBM tenía que reinventarse como empresa y, para ello, tenia que cambiar la plantilla y su perfil en consonancia. Así, se planteo el primer plan de prejubilaciones masivo que hubo en España y que posteriormente se replico en BBVA. IBM había sido una empresa tremendamente endogámica con autenticas "sagas" en



