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dic 19
2011
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El pádel, la empresa y los profesionalesEnviado por Pablo Hernández Medrano en Talent, Gestion, Economia, BlueMat |
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...no, no es que el pádel vaya a sustituir al golf y que tengan que apuntarse en masa los directivos a clases de pádel... La “intimidad” que se tiene jugando con una persona 18 hoyos, paseando durante horas, es difícil de igualar en otro deporte. Otra cosa es “lo social” del pádel, o las sorpresas que te llevas muchas veces sabiendo quién es el que está enfrente en pantalón corto diciéndote “buen saque”, pero no es el tema del artículo de hoy…
Es claramente un fenómeno social con un crecimiento imparable que “engancha” a muchos de los que lo prueban. Tiene varias cosas interesantes. Lo primero es que juegas con un compañero, con el que hay que entenderse y complementarse. La ubicación en el campo de un jugador depende de “sus fortalezas” (el lado en el que más aporte) en relación a su compañero, de la posición de éste, la ubicación del contrarios y del juego que quieran llevar a cabo que, as u vez, será reacción al de los contrarios.
Debe haber un equilibrio entre ambos. De no ser así, indefectiblemente en el partido, el superior se quedará “en la nevera” y atacarán siempre el otro flanco y, en las escasas ocasiones en las que recibamos un envite en el lado fuerte no estaremos preparados para devolverlo y será tan demoledor, o más, que en el área débil.
Todos los que hayáis jugado en alguna ocasión sabéis con qué facilidad se pasa de tener el control sobre el partido y ser un paseo marcial, a estar completamente fuera de él y ver impotentes cómo se va de las manos sin saber ni cómo ha sido ni qué hemos de hacer para volver a darle la vuelta. Siendo la “técnica” condición necesaria, la suficiente para “ganar” es, claramente, cabeza. Un juego mucho más de cabeza que de muñeca, brazo o piernas. Algunos partidos se pueden ganar “de corazón”... los menos...
Siempre me ha sorprendido cómo profesionales, ejecutivos o empresarios incluso, se comportan distinto en una “pachanga” entre amigos y en un partido de liga, ranking, o en el que se juegan algo. El brazo se encoje, se vuelven excesivamente conservadores, un mal golpe hace que “se les vaya la cabeza” y el partido a partir de ese momento es prácticamente irrecuperable. En un partido uno de los contrincantes dejó en la red la segunda bola y dijo “joder... vaya tarde llevo” y... ¡desapareció!
¡¡Segunda bola!!
Cada jugador debe tratar de identificar y capitalizar sus fortalezas y buscar las “armas” que le permitan explotarlas de forma óptima: los golpes, la posición, la velocidad... la pala. Básicamente hay dos tipos de palas: de potencia y de control. No hay “mejores palas”, igual que no hay mejores esquís, botas, coches... depende completamente del jugador y “su ecosistema” (todos los elementos que mencionábamos antes, además de las bolas y su estado, de la pista, incluso de la estación del año y la meteorología). No sé nada de fútbol, pero no me extraña en absoluto el que se diga “el campo está más rápido y esto beneficia a...”. Normalmente más pegada significa menos control, más control menos potencia en el golpe y, habitualmente, buscar “el equilibrio” supone el no tener ni una cosa ni otra.

Ahora bien, si soy un jugador “de pegada” ¿debo coger una pala que la potencie, o una de control que fortalezca mi debilidad ya que “lo otro ya lo tengo”? Me divierte preguntárselo a los que saben “de verdad” porque hay “empate técnico”. Hay tantos que prefieren potenciar las fortalezas como los que prefieren tratar de equilibrar el perfil para tener menos debilidades. Puede ser cuestión de estilo…
...seguramente el mismo estilo que tienen en el resto de aspectos de su vida: la profesional, familiar, social, afectiva…
Personalmente, y hablando ya más del plano profesional que del deportivo (de nuevo: no creo que pueda desligarse una cosa de otra), creo que si potenciar la fortaleza hace que sea “killer”, que sea ganador, tiene sentido hacerlo así. Si mejorando esa capacidad logramos ser “mejores” en ella, pero no definitorios, es mejor buscar el equilibrio.
Si un profesional quiere progresar en su plan de carrera para promocionar y asumir nuevas responsabilidades ¿qué debe hacer? Lo mismo: identificar “tan objetivamente como sea posible” sus fortalezas y su potencial para llegar a las dos únicas opciones posibles: tener un conocimiento “horizontal” que le haga tener una visión tremendamente valiosa, y apoyarse en “los killers” en cada campo para “rematar”, o lograr con un conocimiento horizontal “suficiente” para conocer los cimientos e implicaciones en cada campo de cada acción y fortalecer “un golpe definitorio” en su área de expertise. No hay otras.
…y esto nos lleva a otro aspecto que será objeto de otro artículo de “la dirección colaborativa”.
Siempre he pensado que una de las mejores entrevistas de selección sería un partido de pádel. En las situaciones complicadas se ve quién es el agresivo y busca el ataque para ganar el punto, quién espera el fallo el otro, quién se desquicia y rompe la pala (literalmente), quién culpa a su compañero, cuando no lo abronca públicamente (y normalmente en este caso la responsabilidad es suya, más que de su partner), quién ve rápidamente las ventajas de los contrario y las evita, quién motiva permanentemente a su compañero, porque un partido no se puede ganar sólo), quién se anticipa los golpes y movimientos de los contrarios y “los está esperando con la pala cargada”, los que después del partido explican a todos menos a su compañero que han perdido por su culpa, quién quiere sólo ganar, quién disfruta en un partido complicado y pelea hasta la última bola, aunque pierda y se va a casa encantado… ¿Recuerdan el chiste de Eugenio? “Me encanta jugar al póker y perder. ¿y ganar? Ganar debe ser la hostia, tú...”
Tampoco soy de cartas pero por lo que se ve desde fuera debe ser parecido… todo el mundo se comporta en el “verde”, ya sea campo o tapete, como es.
Anthony Robbins, a quien ya he mencionado en alguna ocasión, ha sido coach de muchos de los mejores ejecutivos mundiales, de Nelson Mandela, del Presidente Clinton y de Andre Agassi, en la época en la que se hizo patente que tenía “los recursos” (la técnica y la forma física) y que le faltaba “la cabeza”. Se hizo líder de la ATP.
No es de extrañar que grandes deportistas “se pongan la corbata” para transmitir sus aprendizajes en el deporte a profesionales y empresarios: la “autogestión” de cada profesional, del profesional dentro del grupo, la gestión de los grupos... Make a Team es un buen ejemplo... Pepu Hernández fue uno de los keynote speakers más demandados después de ganar el mundial de baloncesto...
Las empresas deben identificar a “sus cross”, que deben hacer de sustento de la organización y de “máximo común denominador” entre los “killers”, los primeros espadas en visión, comercial, finanzas, ejecución... para evitar planteamientos personalistas que bien podrían servir en “mundos aislados”, pero la empresa no lo es, es un TODO donde no se puede vender lo que no se puede ejecutar ni “el buen paño en el arca se vende”. Recordad la Paradoja de Ícaro de Danny Miller…



