|
may 25
2011
|
Economía, organización y talentoEnviado por Pablo Hernández Medrano en Talent, Gestion, Economia, BlueMat |
|
El otro día, al recoger el coche de un parking al salir de una reunión, una máquina de las que adoramos todos -que no permite pagar con tarjeta y te obliga a probar con cuatro billetes hasta que acepta uno de ellos-, me dio cambio de 20€ en monedas. Además de que casi me rompe el bolsillo del pantalón y de que parecía que me habían puesto un cascabel, he tenido bien surtido de monedas mi vacía bolsillos varios días (hasta que se ha agotado el remanente con los tickets de las zonas verde y azul, tema que trataremos otro día
).
Reparé una mañana en la cruz de una moneda que no había visto. Como no es algo en lo que me fije habitualmente, di la vuelta a todas y lo que me sorprendió es que más de dos terceras partes no llevaban la cara de JCI... Curioso...
Pensé que un magnífico indicador de la dimensión internacional de un país miembro de la UE debe ser el porcentaje de monedas en circulación que no sean "propias", signo evidente de que "en algún momento" algún ciudadano ha viajado a otro de los países de la Unión o de que se han recibido turistas o visitantes de ellos.

Esto contrasta, obviamente, con situaciones de "autarquía" en economías cerradas, por no recordar países donde sacar moneda de las fronteras era delito, o lo que han considerado hasta muy recientemente la mayoría de los gobiernos y las autoridades monetarias, donde el control sobre la moneda era casi parte de la soberanía nacional...
Amén de la comodidad que tenemos como ciudadanos de poder ir a muchos países sin tener que cambiar moneda, perdiendo comisiones y llenando indefectiblemente un tarro con monedas que no recordamos de dónde son, el "compartir moneda" da mucho mayor poder, estabilidad, potencia, etc. y es uno de los pilares fundamentales de la UE.
Hummmm... No puedo negar que CUNEF imprime carácter...
Mi querido Felipe Gomez-Pallete, Director de Consultoría Estratégica de IBM, "inventó" hace ya tiempo algo que revolucionó la concepción y el posicionamiento de la propia IBM y que, de alguna forma, catalizó el que IBM se reinventase a sí misma: pasar de hablar del "sistema de información de una empresa", a considerar "la empresa como sistema de información". Así, haciendo un seguimiento de "lo que ocurría en la empresa", se identificaban perfectamente las áreas que creaban "nuevos bits de Información", entradas en el sistema, los que únicamente los pasaban a otros, los que los enriquecían dándoles un valor añadido adicional -muchas veces integrando distintas fuentes y creando algo "cualitativamente mejor" o diferencial-, y otras que, simplemente, se convertían en "pozos de información". O bien tenían la cualidad de acaparar Información que nunca volvía a salir de sus fronteras, o lo -poco- que producían, se quedaba exclusivamente en su entorno.
Este último caso en no pocas ocasiones evolucionaba inexorablemente hacia "geodas organizativas"; ya sabéis, las piedras grises, "muertas", "feas", pero que, si las rompes, puedes ver una perfecta formación de cristales... simétricos, concéntricos, alineados... Una "máxima entropía" sin ninguna relación con el exterior...
Pensé en un curioso paralelismo entre estas "geodas de información" y las economías cerradas que comentábamos antes...
En la época del Knowledge Management algunos visionarios auguraban "Bolsas en las que cotizasen los conocimientos". Creo que las tenemos desde hace siglos. Las empresas que "saben" comercializan sus productos y servicios, y los profesionales reciben un reconocimiento y retribución en función de su aportación.
Muchos de estos expertos (no me atrevo a decir "todos" para no hacer planteamientos maximalistas), son auténticos "crisoles de información" que se nutren permanentemente de aportaciones del entorno, de sus colaboradores, de sus iguales, de sus responsables, de sus Clientes, de la competencia, de lo que leen... y con todo eso "crean". Y eso enriquece a todo el ecosistema. Un "experto" que pretenda ser "un pozo de información", en el mejor de los casos tendrá un recorrido muy corto, pero lo normal es que ni siquiera tenga visibilidad en la organización, con lo que no tendrá ni reconocimiento, promoción, retribución, etc.
Las empresas serán tanto más productivas y competitivas cuanto mayor sea el grado de colaboración y aportación entre los distintas áreas, y los profesionales de la organizaciones son cada vez más conscientes (y lo pongo en presente de indicativo) ya que, como decía Newton, "si he llegado a ver más lejos que otros, es porque me subí a hombros de gigantes". No caben pozos de información; no aportan los que sólo la cambian de manos ("Forward:..."). O creas o enriqueces, y para ambas son precisas una cultura y un entorno colaborativo, donde se cuente con herramientas que propicien y faciliten esa colaboración, que respeten "la propiedad intelectual" para no castrar la posibilidad de compartición de conocimiento y que permita identificar, promover y capitalizar el talento.
Joaquin Moya-Angeler, "mi Presidente" en IBM y en Meta4 (y ya he mencionado en este artículo a las dos personas de las que más he aprendido), decía que "la única función de un directivo es anticipar riesgos y oportunidades". ¿No creéis que en la mayoría de las organizaciones, y para la mayoría de los problemas, hay "alguien" que sabe qué sería bueno hacer? Y, si no lo hubiese ¿no tenemos con eso exactamente el "job description" del "talento" que tenemos que "comprar" en el mercado?
¿Hay algo más fidelizador que el ser reconocido internamente como experto en una materia? ¿Hay algo más eficiente que ubicar a cada profesional en la función óptima para sus capacidades? ¿Qué impacto tiene en productividad, competitividad, posicionamiento… el alinear y capitalizar las capacidades de los profesionales de una organización? ¿Cuánto podemos mejorar si contamos con una cultura y un mecanismo eficiente de transmisión de mejores prácticas “entre iguales” y/o entre los expertos y sus colaboradores?
Ésa es la Bolsa de conocimientos que algunos visionaban...
No es realista poner bajo el microscopio cada uno de "los conocimientos" que manejamos para ver "la cruz de sus monedas" y a quién pertenece su propiedad intelectual, pero sí podemos ver los resultados de su aplicación y tener la constatación de que cuantas más aportaciones esté capitalizando en "mis conocimientos" y cuanto más haya de mis conocimientos en la actividad de otros, mayor será mi valoración interna como profesional y mejor la capacidad competitiva de mi organización.
¿No es ése el objeto del deseo para los gestores y para los profesionales?



